El acerbo cultural

“Duos habet et bene pendentes”

Escrito por elveridico 02-07-2013 en General. Comentarios (0)

Queridos amigos:

 

La casualidad ha querido que concurran las crónicas gaditanas con las I Jornadas del Atún en el restaurante Ponzano. Un proveedor de Marcamadrid les suministra diariamente pescado de primerísima calidad, el rojo de almadraba (eso se paga), y aprovechamos el fin de temporada para darnos un homenaje en forma de ocho platos, a saber: migas con aceite de oliva virgen extra y sal Maldon, ajoblanco con salteado de atún, brócoli y almendras, taco de lomo en escabeche con cogollo a la plancha y vinagreta cordobesa, mini-hamburguesa de atún con panceta ibérica, salmo-ketchup y pimiento de Guernica, tartar de atún con guacamole y crujiente, mormo encebollado como en Barbate, ventresca de atún a la parrilla, y solomillo de atún con ensalada de col y pimientos asados. Apenas está cocinado, para poder apreciar mejor su exquisito sabor.

 

La exposición “Impresionistas y postimpresionistas” permitió a la Fundación Mapfre acoger obras maestras del museo de Orsay, en obras. Lo definen como un movimiento tan fugaz como relevante. En realidad, pronto dejaron de ser rupturistas. Sus integrantes evolucionan de forma diferente. Monet pinta el mismo motivo en circunstancias diferentes (luz, estación, meteorología), como su jardín de Giverny o la catedral de Ruán. Su paleta resulta armónica para mis ojos (rojos y rosas particularmente cálidos, azules y verdes frescos, negros y grises elegantes). Renoir vuelve al academicismo (de hecho, retorna al Salón), con excursiones a la fecundidad rubensiana (“Las bañistas”). Cezánne consigue plena libertad creativa una vez heredó, innovando sin desapegarse de los géneros tradicionales, como el retrato o el bodegón. Tolouse-Lautrec, en cambio, considera esencial la figura y accesorio el paisaje (prescinde de los fondos). Su pasado como cartelista y haber vivido entre la canalla de Monmartre confiere viveza a sus personajes, quienes parecen gente con muchas cosas interesantes que contar. Van Gogh da bandazos en su pintura (lo definen eufemísticamente como sincretismo) hasta que encuentra su estilo propio. Gauguin viaja hasta Bretaña, porque piensa que en las regiones más primitivas puede extraerse para el arte la esencia de la naturaleza. Los neoimpresionistas, como Seurat y Signac, reducen la pincelada hasta el puntillismo, mejorando el dibujo sin detrimento del color. Los “nabis”, como Vuillard, se autoproclaman profetas de estos ámbitos (a partir de “El Talismán”, de Sérusier). Sus protagonistas son personas aisladas, incomunicadas o misteriosas. Denis los refleja al aire libre en grandes formatos (paneles) y Vallotton en interiores muy precisos aunque desenfocados. Por último, hay una cronología con eventos, música y fotos de la época.

 

El título (“Tiene dos y cuelgan adecuadamente”) es probablemente apócrifa, y proviene de la leyenda de que los cardenales comprobaban la masculinidad del recién elegido Pontífice palpando en una bacinilla con orificios, para evitar otra papisa Juana. Aquí lo aplico a Yonmoñaco, porque hemos concluido la Liga cuartos por la cola. Este dato cobra más relevancia si se tiene en cuenta que hemos ganado nuestra competición particular, entre equipos de similar entidad. El año que viene volveremos dispuestos a dar más guerra, aun con nuestras evidentes limitaciones físicas y técnicas, suplidas mediante coraje y organización, y a darlo todo también en el tercer tiempo del Chami.

 

Como no cabe un libro, comentaré una cerveza (curiosa esta disyuntiva de espacios). Heller Bock impone más respeto en botella (6,5º, tapón de gaseosa con abrazaderas y un logotipo con una imagen de un macho cabrío) que en vaso (suavidad de rubia alemana).

 

Atentísimos saludos,                                          Alberto.

Cádiz (I)

Escrito por elveridico 24-06-2013 en General. Comentarios (0)

Queridos amigos:

 

Procrastinación es una palabra tan fea que tiene que ser de guarras seguro, y sin embargo es lo que practico día a día desde hace cuatro meses al respecto de la narración de los gozosos viajes de finales de mayo y principios de junio (de 2012). Ahora bien, quizá sea mejor abordarlos desde lo menos denso hacia lo sustancioso para crear hábito.

 

Así pues, salimos entre semana de Madrid rumbo a las costas gaditanas, en un viaje sólo ligeramente inferior a los 700 kilómetros. Numerosos puntos de interés ofrecía el trayecto, como la central nuclear de Almaraz, recibida con la misma mezcla de sorpresa y satisfacción que la de Ascó la única vez que he ido en tren de Barcelona a Zaragoza. Para desplazarse al sur, mucha gente elige la Vía de la Plata como alternativa a la Nacional IV. No hacen más que recuperar un itinerario que proviene de época romana, entre dos sedes de legión (Astorga y Mérida), aunque nunca fue empleado para el comercio argénteo, sino que su etimología proviene de la corrupción de un arabismo. También se pasa en Sevilla por el puente del V Centenario, magna obra con motivo de la Expo’92, y se atraviesa el término municipal de Las Cabezas de San Juan, donde estaban acantonadas las tropas destinadas a sofocar la insurrección colonial americana cuando Rafael del Riego dio en 1820 su digno y liberal pronunciamiento por La Pepa.

 

Conil, nuestro destino, es un pueblecito de casas blanquísimas junto al Atlántico. Tan idílica descripción debe ser moderada ahora con la de nuestro hotel, el Oasis, que sería un auténtico “costrinal” (denominación que tomo prestada del padre de Sansigre), pero al estar en primera línea de playa, en temporada media-baja y a un precio bastante económico, resultaba perfecto para nosotros. Nada más dejar los bártulos en el alojamiento, bajamos a la playa a realizar las dos tareas que había menester, de las de “yugo ligero y carga llevadera”: pasear por la arena y recoger conchas. Para recuperarnos de tamaña fatiga, cayó una jarra de Mahou, al tiempo que realizamos el mayor y mejor descubrimiento de nuestra estancia: la Ruta del Atún. Para que veáis que no generalizo, los rojos me gustan, siempre y cuando sean de almadraba. Allí comenzó una larguísima lista de manjares a base de este túnido, los primeros de los cuales, el ahumado con aguacate y el lomo en manteca de cerdo. Participaban un montón de restaurantes de la zona, cada uno con sus especialidades con producto de temporada.

 

Las puestas de sol por Cabo Roche no superan a las del Peñón, de Torres de Montes, pero también son dignas de recordación. Subimos (es un decir, porque estaba a minuto y medio) al pueblo para cenar brocheta de atún y cazón en adobo, remojados por un vino Barbadillo (blanco). Por la noche comprobamos la nula insonorización de las habitaciones, y no precisamente por el fornicio. A la mañana siguiente nos dimos cuenta que la almadraba tendía sus primeras redes desde la misma playa, y a desayunar pan con tomate triturado con aceite y un zumito de naranja que nos fuimos. Estoy comprobando con sumo gusto la vida tan crápula que llevamos esos días, y que os puede causar cierta envidia, máxime cuando retrospectivamente me la provoca a mí. Aun así, el baño previo a la comida nos dio hambrecilla para salmonetes fritos, pimientos asados con migas de atún y una excepcional barriga de atún a la plancha, con su grasita quitando la sequedad propia de la pieza. Hacía mucho viento, lo que me dificultó sin imposibilitarme el correr, y nos semi-enterró durante el amago de siesta. El agua, empero, no estaba demasiado fría, e invitaba a un nuevo baño por la tarde, preludio de una espectacular cena, de la que daré cuenta, y nunca mejor dicho, en la próxima crónica. Abrazos,

                                                                                                                              Alberto.

“Volunt iocari supra nomen meum”

Escrito por elveridico 18-06-2013 en General. Comentarios (0)

Queridos amigos:

 

La ciudad de Burgos ha tenido el hermoso y merecido gesto de homenajear al pintor Vela Zanetti en el centenario de su nacimiento. El grueso de la exposición (bueno, en realidad las copias que mi padre ha tenido a bien prestarles) estaba ubicado en el Fórum Evolución. Nos unimos a la visita guiada una vez comenzada. Su lenguaje artístico es inconfundible: temática campesina castellana, con trazos fuertes y expresivos. Se inspira en la vida rural, sus trabajos y sus colores, para extraer su alma, recia, sobria y humilde. Su faceta de muralista está recogida en el Arco de Santa María, sede permanente de “La fundación de Castilla”, con el conde Fernán González como vértice de toda la escena.

 

La frase del título (“Quieren divertirse con mi nombre”) fue pronunciada por san Pío X cuando empezó a salir su candidatura en las votaciones del cónclave de 1903. En mi caso, parece que cuando me llaman a un programa de televisión, lo hacen con ese propósito. Los de Pasapalabra tuvieron a bien contactar conmigo como uno de los concursantes más “significativos” (vaya usted a saber qué entiende Telecinco por eso) del pasado año, para un especial de verano, con ligeras variantes en las pruebas y la novedad de que es el ganador del programa anterior quien elige contrincante entre dos de ese elenco. Fui escogido por quien me había eliminado en mi singladura previa, y volvió a hacerlo. Quitando las dos imposibles de siempre, fallé una poco perdonable (“marmota” por dormilón) y una factible (“Jamiroquai” por grupo funk), y él no. Será emitido el lunes cinco de agosto, a las 20:15. Habrá espectáculo, aunque no demasiado.

 

Resulta paradójico ir al restaurante Pecado Carnal un viernes de Cuaresma, y sin embargo allá que nos plantamos para un cumpleaños. Su especialidad son las hamburguesas de kobe (por lo visto, esos bueyes son criados con música y cerveza; nada de extrañar ya que comparte local con el Honky Tonk). No sé si mi paladar es capaz de apreciar tales sutilezas cárnicas, pero lo cierto es que estaban bien sabrosas.

 

Acudimos el Sábado de Dolores a un concierto de Semana Santa en la iglesia de Santa Teresa y San José. Lo ofrecía de manera gratuita la orquesta-escuela de la Sinfónica de Madrid y su Coro de Cámara. El repertorio era exquisito, a la par con la ejecución: una sonata con flauta solista de Bach (arcaica en las formas, modernísima en el lenguaje musical), el Gloria de Vivaldi (y su archiconocido apoteósico inicio) y la sinfonía número 38 (“Praga”) de Mozart (en cuya fuente ha bebido copiosamente el Clasicismo).

 

Marqué el segundo gol de la temporada para Yonmoñaco: de caño, escorado a la banda diestra, tras doblar al punta que aguantaba de espaldas, en jugada que ya nos había salido varias veces en ICADE. Tras escarnecerme, no sobra un pelín de envanecimiento.

 

Más que un libro:

  • “La sal de la tierra”, de Joseph Ratzinger: escrito cuando aún era cardenal y prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, aborda sin tapujos los problemas de la Iglesia (jerarquización, disidencias filosóficas, moral sexual, descristianización, celibato, ordenación de las mujeres, teología de la liberación, ecumenismo, Islam, el futuro de la institución en el umbral del tercer milenio, etc.), con suma humildad, diagnóstico nítido y opinión clarividente, como un enamorado de Dios. Habla también de su trayectoria y su relación con el Papa.

 

Gran abrazo,                                                                     Alberto.

Boda (III)

Escrito por elveridico 11-06-2013 en General. Comentarios (0)

Queridos amigos:

 

He descuidado la parte musical: el Ave María y el Santo llegaron de la mano del tenor que interpretaba a Schubert, y Mozart aportó su Ave Verum Corpus para la comunión. Cantaron una solemne Salve en honor a la Virgen cuando se acercaba la conclusión de la misa. De fondo en las firmas, en las cuales como testigos estuvieron representados todos los estadios importantes de la vida de ambos, como sendas generaciones de sus familias, Burgos, Huesca, Ciudad Real, universidad y resto de amigos de los de toda la vida, resonaba el Canon de Pachelbel, y el Canticorum Iubilo de Haendel despidió a la salida a la flamante y dichosa pareja (apostaron sobre seguro en ambos). No marcharon de inmediato, pues tuvieron un acto en la capilla de las monjas, ante el cuadro de Mater. Los invitados aguardaban para crear una no tan fina lluvia de arroz y pétalos, simbólica.

 

Ahorraré los calificativos que merece el Casino de Madrid, en plena calle de Alcalá. Al menos en mi impresión, supera cualquier local de celebraciones a los que he asistido. El cóctel fue servido en la escalera modernista, y a tal marco, tal picoteo: corte de foie gras con pan de especias, patatitas con huevas de trucha, espárragos en tempura de aceitunas, tosta de piperrada con ventresca de atún, mejillón tigre, croquetas melosas de jamón, muslitos de codorniz con salsa cantonesa, vieira escabechada al aroma de jengibre, mini-burger de buey con tomate confitado y mostaza antigua, y chapizza de hongos con mozzarella y jamón. Suculento, a pesar de que los novios escasamente lo cataron, inmersos en el carrusel de fotografías con diversos grupos en lo alto de la escalinata. Si el aperitivo impactaba, subir al Salón Real, de decoración clásica, con vidriera cenital y lienzos del propio Julio Romero de Torres (no de Montes), entre otros, pasmaba. No escatimaron con el menú, confeccionado por el afamado Paco Roncero: crema parmentier con dados de foie, corvina con su caldo de mar y almejas, solomillo de buey con gratén de patatas y ceps con guiso de setas y espárragos, postre nupcial (corte de crema irlandesa y copa de piña colada, jugando con la apariencia mentirosa de ambas texturas) y “las locuras del Casino” (a base de chocolate). Acertaron además con los caldos: Viñas del Vero (un blanco Chardonnay del Somontano que, fresquito, entraba como el agua; honor al terruño aragonés), Viña Real (crianza Rioja tinto) y Raventós i Blanc (brut reserva del Penedés), amén de los usuales café de Colombia y licores. Hasta esta crisis, la clase media había subido su poder adquisitivo hasta democratizar el acceso a los emblemas del lujo capitalino; veremos a partir de ahora. El novio, en el brindis, prometió devolver todo el cariño que le manifestaban a él y a su encantadora mujercita, mas lo haría por partes, no de golpe. La parte más estridente y vocinglera corrió a cargo de sus amigos del pueblo, quienes le hicieron entrega de un obsequio en caja fuerte enfundados en camisetas laurentinas al dorso y con el rostro de Jordi Hurtado al torso.

 

Abrieron el baile con un vals en el cual demostraron horas de ensayo, por la gracilidad y armonía en sus movimientos. La música de la discoteca estaba estudiada al milímetro por el novio, quien contaba con la inestimable ventaja de haber salido de marcha (y mucho) con todos los asistentes. Incluyó únicamente temazos e himnos, casi todos de los setenta y ochenta, con un reconocible sesgo petardo, y aun así, porque las cuatro horas de barra libre pasaron volando, quedaron un buen número de joyas por escuchar. Una vez más, exitazo absoluto, porque sabía lo que quería, puso los medios para ello y contaba con el mejor ambiente que pudo nadie imaginar, toda su gente arropándolo. Concluyo con las palabras de su hermano, en un rapto de espontánea y animada elocuencia, destinadas a la recién casada: “Gracias, Fátima, por hacerlo tan feliz”.

                                                                                                                                Alberto.

“De victis militibus mors triumphat”

Escrito por elveridico 06-06-2013 en General. Comentarios (0)

Queridos amigos:

 

Dentro del escalafón de cocineras sin restaurante abierto en España, acechando la posición de privilegio que ostenta mi madre, se encuentra mi prima, la Niña. Para Reyes firmó un menú con una ensalada de gulas, gambas, puntas de espárrago, bonito, huevo duro y salmón ahumado, dos cubiertas para endivias (unas con espárragos, chaka, tomate cherry, olivas y huevo de codorniz duro; otras con langostinos, anchoas y ventresca), salpicón de marisco a la vinagreta de gulas y cangrejo, saquitos orientales, buñuelos de bacalao, almejas a la marinera, puré con dos texturas (boletus y trigueros), tabla de ibéricos, calamar de morcilla, secreto a la plancha con pimiento tricolor, profiteroles, tiramisú y composición de turrones de autor (peta-zetas, kelloggs, suchard, pistacho, café, cava y trufa). Su marido Fausti se ocupó de la bebida: rioja reserva 2005 (cosecha excelente) y brut del Penedés (también reserva). Para bajar tal festín, jugamos con sus niñas a la aplicación de baile de la videoconsola, acabando tan sudorosos como derrotados. Por si fuera poco, otra virtud orna la ya larga lista de las suyas: la Niña es la primera doctora de la familia, con una tesis sobre “Unamuno y las artes”. Si lo pudiera haber presenciado la abuela Ana, le hubiese encantado. ¡Qué orgullosos estamos de ti!

 

La frase que encabeza dice que “la muerte triunfa incluso sobre los soldados victoriosos”. Es cierta, pero no toma en cuenta que su fama pervive, como permanecerá en la memoria de Yonmoñaco una tarde de junio. La Liga nos había programado dos encuentros a causa de los aplazamientos. Nuestro físico no está para alharacas, y sin embargo supimos dosificarnos para aguantar ambos. El primero era trascendente por la impertinencia e incomodidad del rival, y el segundo porque corríamos el riesgo de hundirnos en los abismos clasificatorios. Solventamos los dos con una holgura jamás vista (5-1 y 3-0), mediante experiencia, solidaridad, organización y esfuerzo generoso.

 

Por si os refresca de los calores, contaré el último de los belenes del año, el del Ayuntamiento de Madrid, cedido por una familia que iba a subastarlo. La modalidad napolitana fue introducida en España por Carlos III. Sitúa el nacimiento de Jesús en el centro de la vida cotidiana de la ciudad, que se reviste de un particular resplandor escenográfico gracias a la riqueza y minuciosidad de los ambientes y detalles (por ejemplo, piezas de la carnicería o la moda de las vestimentas de las figuras o “pastori”).

 

Las líneas que dedico a las películas se están poniendo carísimas últimamente. En Anna Karenina la acción transcurre en un escenario teatral. Es una novedad casi imprescindible, por cuando ya se habían hecho muchas adaptaciones del libro. La historia no deja de ser potente, ya que contiene una lucha que está perdida de antemano, la de la protagonista contra sus sentimientos, por encima de sus obligaciones como esposa y como madre, lo que lleva al eterno binomio de la literatura rusa, el de culpa y redención (en su caso). Sorprende la caracterización estatuaria, glacial y avejentada de Jude Law. Keira Kightley no acaba de cuajar como actriz, pues no es del todo expresiva.

 

Reservo sitio para un libro:

  • “Bodas Reales (Episodios Nacionales 30)”, de Benito Pérez Galdós: al llegar Isabel II a la mayoría de edad, se concierta su casamiento, en el que procuran mangonear todas las potencias europeas. El autor recobra el trazo firme y mezcla admirablemente historia e Historia, para llegar al término de esta tercera serie.

 

Sed dichosos,                                                                            Alberto.