El acerbo cultural

Granada (XIV)

Escrito por elveridico 10-05-2013 en General. Comentarios (0)
Queridos amigos:
 
No nos supimos acabar los churros-porras y quien mendigaba en el atrio de la iglesia de San Ildefonso desayunó caliente. Continúa chocando ver retablos dedicados al Opus Dei. Comparte el retablo (obra de José Risueño) protagonismo con el artesonado (de armadura ochavada de lazo). A ambos lados del comienzo de la Gran Vía se encuentran la Escuela Normal de Maestros (hoy Delegación del Gobierno Andaluz) y el Instituto General Técnico (actualmente I.E.S. Padre Suárez). Al ser una vía abierta en el siglo XIX en el caótico entramado de la época, la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús responde a la idea de dotación de los espacios urbanos con infraestructuras adecuadas. Por allí tuvo su asiento la cerrada sede del Banco de España (vigilando las de la caja de ahorros y la rural), frente a la cual no perdimos la “rarita” costumbre de fotografiarnos.
 
Por fin logramos entrar en la enladrillada iglesia de Santa Ana, pues franquear su reja y acercarse a los cipreses se había convertido en cuestión de orgullo, mas la celebración de la misa nos impidió detenernos en las notabilísimas tallas. No siempre estuvo al lado el pilar del Toro, por cuya nariz mana la fuente. También había quedado pendiente la subida a las Torres Bermejas, baluarte defensivo anterior a la Alhambra, cuya estructura, si bien tosca, prefigura la del resto de fortalezas. Quedó allí de manifiesto mi capacidad de escalador, dejando muy pronto en mantillas al mismísimo hombre-araña…
 
Más ameno (en su acepción primitiva de frondoso o arbolado) resultó el paseo por las Alamedas, un lugar encantado entre el follaje, las sombras y las acequias). De la mano del hombre, lo adornan el arco de las Orejas, procedente de la plaza de Bib-Rambla, y el monumento a Ángel Ganivet (escritor, uno de los precursores de la Generación del 98). Otra excursión recomendada transcurría por la Cuesta del Rey Chico. Dejando a la izquierda el Generalife, un camino de tierra discurre, tomando como hitos las sucesivas torres (del Agua, del Cabo, de las Infantas, de la Cautiva, puerta del Arrabal, del Cadí o de los Picos). El arroyo de nuestra derecha se subsume bajo un portón de hierro. Cuando el desnivel deja de ser pronunciado, ya nos hallamos en el paseo de los Tristes, donde el solecito nos invita a un nuevo aperitivo, aunque se pagase de nuestro bolsillo. El resplandor tras la Alhambra hace que deslumbre aún más. Uno entiende a los gatitos, cuando se ponen a ronronear al calor con el rumor del agua todavía audible en la lejanía.
 
Para remachar con contundencia la mañana, típico de esos días en la zona es la “olla de San Antón”. La tomamos en La Cueva, comercio con franquicias en Madrid. No acabé de entender cómo, si es patrón de los animales (domésticos, eso sí), requiriese semejante escabechina. Comienza con el “remojón”, que es una ensalada de naranja, cebolla, aceitunas negras, huevo duro y bacalao, al cual acompañan con unos encurtidos. Prosigue con la “olla” propiamente dicha, que se compone de judías blancas, habas secas, arroz y alguna hierba aromática. El plato fuerte es la “pringá”, que incluye morcilla y diferentes variedades de carne de cerdo y pollo. Acabamos con un pudin de uvas y nata. Ni que decir tiene que todo ello constituye una auténtica orgía calórica (y gasógena, lo cual no necesita aclaración). Llegamos puntuales al autobús de regreso.
 
Ahora en el final, vuestra opinión ya estará fundada (como dice el poema, “Nadie hable mal del día hasta que la noche arribe, pues yo he visto mañanas tristes tener las tardes alegres”), y espero que seáis benevolentes. No quisiera concluir sin el más cariñoso de los recuerdos para quien me inspira a plasmar lo que vivo junto a ella,
                                                                                                                      Alberto.

“Tu regere imperio fluctus Hispane memento”

Escrito por elveridico 10-05-2013 en General. Comentarios (0)
Queridos amigos:
 
Una frase tan rotunda como “Recuerda, España, que ejerciste el mando sobre las aguas” requería traducción inmediata. No podía ser mostrada en otro lugar que en la portada de un arsenal de la Armada (La Carraca, en Cádiz, de cuando los Borbones, aconsejados sabiamente por el Marqués de la Ensenada, decidieron reimpulsarla). En la actualidad se encuentra en el Museo Naval, en Madrid. La visita guiada (por una voluntaria de la Universidad para Mayores, respetable por su empeño y no por su desempeño) restaba más que sumar, puesto que carecía de una mínima estructura cronológica. No puedes comenzar sin la mención a nuestro primer Almirante, el burgalés Ramón Bonifaz, determinante en la conquista de Sevilla. Sí hizo hincapié en un verdadero tesoro, el portulano de Juan de la Cosa, el primero con el Nuevo Mundo. Una sala entera está dedicada a maquetas de barcos y otra, de astilleros. Muy deprisa pasan por Trafalgar, el submarino de Isaac Peral o la guerra de Cuba, hitos todos gloriosos que merecerían una glosa más heroica y dilatada. En cambio, se detuvo en Blas de Lezo, figura que precisa infinidad de libros, pues resistió con arrojo supremo y preclara inteligencia militar el intento británico de invadir Cartagena de Indias con medios abrumadoramente superiores. El artilugio más curioso que mostraban eran las balas de palanqueta, encadenadas con el fin de conseguir un movimiento rotatorio para desarbolar las jarcias. “No fueron solos” era una exposición temporal sobre las mujeres que participaron en la conquista, evangelización y colonización (todo eso hicimos los españoles) de América, con ejemplos gallardos como María de Nidos en Chile o abnegados y enamorados como Isabel de Bobadilla, de quien transcribo un comentario hacia su esposo: “Adonde quiera que te lleve la suerte, ya entre las furiosas ondas del océano, ya en horribles peligros de tierra, sábete que te he de acompañar yo”, a semejanza neta del libro de Rut (1, 16-17).
 
El plan de esa mañana continuaba con cañas por la zona de Huertas y “babarrunada” (cuyo plato único eran alubias de Tolosa) en el restaurante Sagardi de la Casa Vasca.
 
Como de agua va esta crónica, en mi cometido de guía de evacuación en mi puesto de trabajo, participé en unos cursos de lucha contra incendios en El Casar de Talamanca (Guadalajara), con parte teórica y prácticas de apagar fuegos reales, bien mediante extintores polivalentes o bien mediante mangueras, con el equipamiento propio de los bomberos. Completaba la formación una clase sobre primeros auxilios, ya en Cibeles.
 
A Inditex no le hace falta ninguna publicidad, pero que Amancio Ortega done veinte millones de euros a Cáritas obtendrá una recompensa muchísimo mayor que un humilde vínculo. Como no podía ser de otra manera, la izquierda ha rabiado sobremanera…
 
La cerveza Bavaria no merece buena calificación. De alto grado alcohólico (7,9%), deja regustos demasiado fuertes, como de whisky y regaliz, y además resulta muy cabecera.
 
Para que nadie se olvide de los libros:
  • “Sheriff de Color”, de Marcial Lafuente Estefanía: este autor es a las novelas del Oeste en nuestro país lo que Corín Tellado a los folletines románticos, es decir, producción ingente y casi seriada y argumentos más bien repetitivos. Un negro ostenta ese duro cargo en un pueblo de un estado limítrofe con los esclavistas.
 
Muy atento saludo,
                                                                        Alberto.

Granada (XIII)

Escrito por elveridico 10-05-2013 en General. Comentarios (0)
Queridos amigos:
 
La principal virtud del restaurante San Nicolás es cenar con vistas a la Alhambra, y no está exento de calidad en su cocina (compartimos todo, como compartiremos nuestra vida, Dios mediante: rissotto de boletus con vieira envuelta en panceta y langostinos, ravioli de calabacín relleno de caviar de berenjena y cecina, lomos de lubina rellenos de parmentier y cebolla roja confitada con costra de trufa negra, solomillo de cerdo ibérico relleno de queso de cabra con salsa de mostaza dulce y crujiente de zanahoria, y un cremoso de queso dulce con bizcocho suave de chocolate y frutas rojas silvestres). Ñam.
Desde el vecino mirador de San Nicolás, la noche aporta una magia y una visión de conjunto que no son tan evidentes de día, como si la iluminación añadiese uniformidad. No extrañan pues las palabras de Bill Clinton definiéndolo como “el atardecer más bello de la Tierra”, habida cuenta que no ha pasado por Burgos ni por el Peñón, de Torres de Montes. Cierra la plaza la iglesia de idéntica denominación, de escaso valor artístico, y una mezquita en la esquina, de hecho la única en uso actual para los fieles musulmanes. Una temperatura anormalmente baja, aunque no tanto como la gélida quincena posterior, aceleró el descenso a nuestro hotel, haciendo menos intrincadas las callecitas.
 
El domingo concluía el periplo granadino, y abreviamos en autobús urbano el desplazamiento a la Cartuja, que pasaba por el complejo universitario (ahora que recuerdo, sin afán de presumir, Telecomunicaciones en Granada era la única facultad de España para la cual no me daba la nota del Bachillerato). En las ciudades pequeñas, existe una distinta noción de las distancias, por la que se magnifican indebidamente. La orden cartuja es muy austera y observa con especial rigor el ayuno y el silencio. Precede la majestosa escalinata un empedrado de cantos blancos y negros, y la preside una escultura del fundador, San Bruno. El claustrillo fue bautizado así a raíz de la desaparición del grande con la desamortización. El refectorio está decorado por fray Juan Sánchez Cotán, lego en la congregación, destacando la cruz, que cuesta creer que no sea de madera sino un fresco. De la sala “De profundis”, aparte de las reminiscencias wildeanas, interesaba el apeo de los arcos en haces de columnitas que se reducen a una sola que viene a morir a bastante altura del suelo. La antigua capilla y la sala capitular contienen cuadros de Vicente Carducho. La nave del templo está dividida en tres partes (para las diferentes clases de usuarios). Bocanegra es autor de algunos de los lienzos sobre la vida de la Virgen. En el centro del presbiterio se coloca una imagen de la Asunción de Nuestra Señora (advocación titular), de José de Mora. La magnificencia del Sagrario o Sancta Sanctorum representa un contrasentido respecto a la sencillez de los monjes. El recargado barroco de inicios del XVIII no escatimó en elementos ornamentales, entre los que cabe citar la cúpula, de Hurtado Izquierdo, la Magdalena y las Virtudes, de Duque Cornejo, en una repisa de los intercolumnios y en los óculos, respectivamente, las pinturas de Palomino en paredes y techos, o el tabernáculo de mármol con ocho pilares negros salomónicos, donde se guarda la Hostia Eucarística. Las puertas y las cajoneras de la sacristía están enchapadas con caoba, palosanto y ébano, con incrustaciones de concha, marfil y plata (trabajo de tres décadas y media de José Manuel Vázquez; justo es reconocérselo), y su zócalo marmóreo vino de Lanjarón.
 
No creo que a nadie disgustase el almuerzo de churros (cuyo tamaño se acercaba al de las porras) que nos mercamos a un precio bastante económico a la vuelta. Con la siguiente crónica tengo intención de acabar esta serie,                            Alberto.

"Nihil vos teneo"

Escrito por elveridico 02-04-2013 en General. Comentarios (0)

Queridos amigos:

 

Extraordinaria novedad es una crónica de tiempos recientes. Bien visto, al igual que la comida en el congelador, las ya escritas no sufren mucho detrimento si se quedan más en el tintero. Tampoco es que la Semana Santa torremontesina sea un destino ofertado por los turoperadores más exclusivos, pero para mí estar en familia no tiene parangón.

 

Por mucho que haya vituperado al AVE por el precio, ahora lo considero un lujo asiático, que hace de los desplazamientos cuestión de magia. Comenzó revuelta, debiendo solucionar entre todos un problema de inserción de un lavabo, el supuesto bulto de un espejo, compras variadas, tres maletas, una bolsa y cinco pasajeros en una berlina, una vez que mi padre había resuelto con papel higiénico la amortiguación de la repleta baca. Gracias a su inteligencia práctica y no a mis nudos (que ríete tú del gordiano), conseguimos llegar a buen puerto sin ningún percance. Eso sí, la dificultad hubiese podido quedar soslayada de inicio de haber sabido que el espejo no era tal y nos lo habían servido por error (se trataba de un radiador extraviado). La pega de un pueblo para un zoófobo es que los bichos hacen demasiado ruido (los perros y las abubillas principalmente), y una laringoectomía generalizada no resulta factible. Antes de que se convierta en un monográfico de gastronomía, aclararé que pese a la lluvia y el viento he ido a correr los cuatro días, ampliando por San Miguel la vuelta habitual por Las Cambletas. Había que quemar los desayunos de torrijas y las sobrecenas de almendras.

 

Así, en Viernes Santo, para darnos fuerzas para la proclamación de la Pasión, mi madre nos preparó un potaje de garbanzos, huevo duro, espinacas y bacalao, unas albóndigas de bacalao que se deshacían en la boca, trozos de fresa y chocolate sabor dulce de leche.

 

No menos opíparo fue el menú del día de Pascua, para conmemorar la onomástica de mi tío, ya que no había necesidad de vigilias, ayunos o abstinencias. El “picoteo” es un concepto laxo, que supera con creces el de mero aperitivo: pudin de marisco, mega-espárragos, pimiento asado, jamón serrano, langostinos al ajillo, cogollos con anchoa, paté de jabalí y una sopita de carne para templar el cuerpo. La presencia de dos platos principales no merma su tamaño, con lo que las raciones de bacalao con tomate y cabrito al horno fueron contundentes. Los postres siempre se distinguen por su abundancia, de forma que rebosaban de los platicos pequeños: flanes de huevo y de café, trenza de Almudévar, suflé (de la pastelería Vilas) y crespillos de borraja (tipiquísimos del Altoaragón). Fue regado con los magníficos caldos de casa Liesa.

 

Aparte del paseo para visitar la ermita de Santa Ana y sendos libros, como dice el título, “no tengo nada más que tratar con vosotros” (por ahora):

  • “Vergara (Episodios Nacionales 27)”, de Benito Pérez Galdós: prosigue un rato con cartas y cuando finaliza la remesa cuenta la intrahistoria novelada de las conversaciones que precedieron al convenio entre Maroto y Espartero para poner fin a la Primera Guerra Carlista (más conocido como “el abrazo” de ese sitio).
  • “Big in Japan”, de L. F. Campuzano (para Levalo Studio): tebeo sobre el triunfo de la selección española de baloncesto en el Mundial de Japón de 2006. No posee otras virtudes que la conmemoración de un éxito histórico. Menos mal que no se le ocurrió ir a la final contra Grecia al gafe oficial (palmábamos seguro).

 

Atento saludo,

                                                                           Alberto.

“Ab igne ignem”

Escrito por elveridico 25-03-2013 en General. Comentarios (0)

Queridos amigos:

 

Como todos los trimestres, os llamo a la donación de sangre. Es un gesto hermoso que os reconfortará, es esencial para las transfusiones en hospitales y no daña vuestra salud.

 

CosmoCaixa presentó durante el otoño una exposición en Burgos sobre ilusionismo. Estos artistas se basan en datos científicos de la percepción de las sensaciones por parte de nuestro cerebro para crear sus efectos o trucos de magia, en realidad, sucesos altamente improbables. Hace hincapié en el cine y los precursores (Méliès y Chomón).

 

Dentro de las recomendaciones de restaurantes, forzosamente entra en otoño El Cisne Azul, ubicado en la calle Gravina (excelso y arrojado marino, por cierto), al lado de la plaza de Chueca. Su especialidad son las setas. Tomamos de chopo y amanita (el emperador Claudio se equivocó en la carta y pidió phaloides en vez de cesarea), ambas con yema. Hay que llegar antes de la apertura, aunque la cola fue tolerable. Es innegable que estaban riquísimas, pero cabía ser mejorada la relación entre la cantidad y el precio.

 

Aunque menos que otras Navidades, no hemos dejado de ver belenes. El primero que admiramos fue el de la iglesia-convento de las Hermanas de la Compañía de la Cruz, en Argüelles. La dificultad está en sus muy restringidos horarios, por ser de clausura. Está compuesto con ramas naturales y estructurado en altura por lo reducido del espacio. El misterio fue esculpido en madera de olivo, el árbol más conectado con la vida de Jesús.

 

Pongo muy buena nota a la Ámbar Caesaravgvsta. De inusual color turbio, esta cerveza de trigo zaragozana tiene el punto de fortaleza (5,2º) y de amargor justos para agradar.

 

Es un privilegio poder formar parte de la Historia del deporte. España no es tantas veces campeona del mundo al cabo del año, aunque afortunadamente cada vez con más frecuencia. En 2013 tocaba el balonmano. Acompañado por mi amigo Fernando, nos desplazamos hasta la Caja Mágica para presenciar el encuentro más interesante de la primera fase, contra Croacia. Por fin hemos adquirido la sensatez de no forzar la máquina y así asegurarnos unos cruces más favorables en el otro lado del cuadro. Había un ambientazo tremendo, con muchos niños aficionados, una animación ensordecedora y, sobre todo, infinidad de banderas rojigualdas, y de entre ellas una que me tocó el corazón: con la burgalesa silueta del Cid Campeador. El desarrollo del resto del campeonato es de sobra conocido, dando nuestra selección lecciones de pundonor, disciplina táctica (gracias a Valero Rivera) y soberbias actuaciones individuales (Sterbik en portería, Morros de valladar, Sarmiento en la creación, Maqueda siempre, o Rocas y Entrerríos en la finalización, pero con la participación de todos los clubes y todas las regiones). La final contra Dinamarca, a quien teníamos muchas ganas (el título equivale en latín a “quien a hierro mata, a hierro muere”), demostró que la indisoluble unidad de la patria (“hispana”, en esta ocasión) es el mejor antídoto contra nuestros adversarios.

 

Un libro bastante denso:

  • “Europe in the Twentieth Century”, de Agatha Ramm: revisa la obra clásica de los profesores Grant y Temperley con desigual resultado, pues sobre eventos más lejanos es un modelo de penetración concisa, mas respecto a algunos acontecimientos más cercanos adolece de confusión y falta de perspectiva.

 

Pasad una fantástica Semana Santa,                                                                      Alberto.